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Es Noticia / Dossier de Prensa / 27/09/2020

Victòria d'Enric V

La premsa ha dit 

Me gusta mucho esta la versión, muy wellesiana,con personajes refundidos, escenas condensadas o tomadas de textos anteriores (Enrique IV, sobre todo) y parlamentos que pasan de una boca a otra sin traicionar el sentido. Me recuerda, ya digo, el método de Welles en Campanadas a medianoche, que también encontró eco en el Falstaff de Lima y Rosich hará unos años. (···) La desnudez escenográfica sigue la estela de las primeras producciones del Lliure de Gràcia. (···) La función, impecable de ritmo, de ensamblaje y de energía, cuenta con claridad su historia en una hora y 45 minutos. Otra cosa que me seduce es la rapidez y la economía de trazo con que los actores abordan las mutaciones de sus personajes y los cambios de rol. (···) Albert Prat está estupendo. (···) No menos óptimo David Verdaguer. De igual modo, qué bien dibuja Javier Beltrán al duque de Exeter. María Rodríguez, imanta todas las escenas en las que aparece, Laura Aubert está muy bien, Mima Riera tiene más vuelo como el rey francés (···). También están muy acertados Pep Ambrós y Paula Blanco. (···) Pol López lidia un toro bravo interpretando al rey Enrique. (···) Tiene un aire a Kenneth Branagh (más que un aire: la fuerza, el encanto) y un fraseo que a ratos recuerda al de Lluís Homar. Tiene brío y calma, proyección vocal y autoridad. (···) La semejanza con Branagh incluye el perfil del monarca en la película.(···) Hay tres grandes momentos del tercio final: la imaginativa coreografía de la batalla de Agincourt, firmada por Anna Rubirola; la emotiva lectura de la lista de bajas y, soberbio colofón, un coro estremecedor, muy bien conjuntado por Laia Santanach, en el que los actores, liderados por Laura Aubert, interpretan el Fear No More de Cymbeline, con música de Arnau Vallvé, el percusionista del grupo Manel, que en el escenario del Lliure toca batería y guitarra. La banda sonora de Victòria d’Enric V es una preciosidad, y también hay que aplaudir a Pau Carrió, que encarna al narrador, y canta y toca la guitarra, con el ocasional soporte de Aubert al contrabajo. No se pierdan el formidable trabajo de esta compañía, cada vez más afianzada.”
Marcos Ordoñez (El País)


“Uno de los aciertos de la dramaturgia de Pau Carrió presentada al Lliure de Gràcia es elegir suficientes fragmentos de Enric IV para perfilar perfectamente el carácter del rey Enric V y su cambio de actitud cuando pasa de príncipe alocado a a monarca sensato. (···) La gran virtud de esta puesta en escena es la claridad con la que nos llega la historia en general, la verbalización del texto. Como debe ser. Si el rey es el centro de la obra, el actor Pol López es el centro de la función. Un magnífico Enric V que domina al resto con su presencia escénica y su modo de relacionarse con todos los personajes. Es sensacional el monólogo con el traidor Lord Scroop y en el famoso monólogo de San Crispiniano. Pol López está tan bien que incluso le encuentro cierto aire a Sir Kenneth Branagh. (···) Una función que consigue la temperatura y la atmósfera idóneas para el relato. (···) El conjunto es lo bastante interesante para marcar un modo de hacer Shakespeare sin modernismos innecesarios, yendo a la esencia, y certifica el talento de Carrió y la entrega de la Kompanyia del Lliure. Muy recomendable.”
Santi Fondevila (Ara)


Pau Carrió magnetiza al espectador, invita al público del siglo XXI a jugar con la misma imaginación que pedía Shakespeare a sus espectadores. (···) Carrió teje la historia de Enrique V (considerado un príncipe irresponsable pero un rey amado y victorioso) para construir una trama épica, de guerras, enfrentamientos entre antiguos amigos golfos para robarse la novia, o entre reyes por apoderarse de las tierras. (···) Habla del ansia de victoria, de la existencia mayoritaria de los perdedores. (···) Convence su puesta en escena tenyida de ritmo y actuaciones brillantes. El planteamiento permite a los actores mostrar una paleta de colores muy variada (desde la pasión hasta la comicidad de Laura Aubert, de la bajeza al dolor por una pérdida de David Verdaguer...). Y un Pol López que despliega su arsenal de jovencísimo primer actor. Su rey es muy humano, aunque no tan valiente como el personaje heroico de Ivan i els gossos (también dirigida por Carrió), porque siempre mira de quitarse de encima la responsabilidad de los caídos en el campo de batalla. La percusión (como en las Tragedies romanes de Ivo van Hove) y también la coreografía son claves para la lucha final. Sin embargo Carrió, con su idea de convertir Gràcia en un corral de comedias y permitir que los actores se sobrepongan a los personajes para dirigirse al público, remite al Broggi más artesanal.”
Jordi Bordes (El Punt Avui)
Victòria d’Enric V es, sin duda, uno de los espectáculos más espléndidos y reconfortantes de este inicio de temporada. (···) Se muestra muy hábil el director al combinar las prisas de multitudes con escenas calmadas. Pero donde Carrió se explaya en el diseño de un espacio escénico imaginativo, de gran sugestión, es en el dibujo de la batalla de Agincourt. (···) Carrió ha cuidado mucho la definición de cada personaje, un Pol López brillante, con la grandeza de la humanidad y la autoridad del monarca Enric, que hace olvidar la discreta estatura del actor. Perfectos Pep Ambrós, la polifacética Laura Aubert y David Verdaguer. A un nivel excelente el resto.”
Joan Anton Benach (La Vanguardia)
Un montaje austero, de una desnudez elisabetiana y con una visión contemporánea de la ambigüidad actoral, que culmina en una brillante solución coreográfica para la batalla de Agincourt. Bello baile de la muerte. Un éxito que por primera vez explica el porqué de la compañía joven del Teatre Lliure.”
Juan Carlos Olivares (Time Out)
“Carrió y La Kompanyia Lliure nos ofrecen un montaje austero y esencial con una estética bastante destripada y efectista. Lo mejor de este espectáculo se encuentra en el diálogo que se establece entre la música creada por Arnau Vallvé e interpretada en directo por su propio autor, el director –a su vez, intérprete del coro- y los demás miembros del elenco. También es remarcable el movimiento escénico coral (Anna Rubiola) que tiene en la recreación de la batalla de Agincourt en su momento culminante. (···)  Hay también un gran final: la pregunta del rey Enrique sobre el resultado de la batalla; a partir de este momento, lo demás es, en este montaje, epílogo. Habría que pulir la dicción, el tono y modular el volumen de algunos intérpretes -inclusos el propio rey, Pol López- a los que el verbo shakespeariano parece que les vaya un poco grande.”
Iolanda G. Madariaga (Recomana.cat)
La Kompanyia Lliure se consolida definitivamente con este montaje porque, queriendo aportar un lenguaje nuevo, mira también hacia la tradición de las primeras épocas del Lliure, marcadas por la austeridad, la sencillez, el rigor y la potencia de la fuerza escénica. Pau Carrió ha creado una versión revestida con música original y despojada de artificios (···). El texto mantiene la riqueza del lenguaje original, sin frivolidades absurdas, y con una notable buena dicción, esencial en una pieza como esta. La obra tiene un protagonista indiscutible, Enrique V, interpretado por Pol López. (···) Buscando su propia personalidad, se detecta en según qué pasajes un sutil registro "Lluís Homar", lo que evidencia todavía más la importancia de crear escuela, aunque a veces sea de un modo inconsciente. (···) Existen muchas maneras en teatro de representar una batalla. La opción elegida es tan simple como sugerente, casi poética.  (···) Las aportaciones musicales hallan su clímax al hora del coro final, como un lamento por la tragedia vivida, a pesar del deseo enloquecido de la victoria obtenida.”
Andreu Sotorra (Clip de teatre)
“Una vez puesta en marcha la maquinaria bélica de ‘Enric V’, lo que nos queda es la fuerza de un espectáculo con algo de preámbulo de lo que esta joven ‘Kompanyia’ puede llegar a ofrecernos.”
Ramon Oliver (Què fem?)

leído en blogs

“Sorpresa mayúscula en el Lliure

de Gràcia. Lo que podía haberse quedado en una adaptación más, sorprende y de qué manera. Pau Carrió, que recordemos ya deslumbró a espectadores y a crítica con Iván i els gossos, dirige su primer clásico con una maestría que no es propia de una persona tan joven. (···) La joven Kompanyia del Lliure pone el resto y convierte a Victòria d'Enric V en una obra alocada, cómica y con una conexión con el público inmejorable. Laura Aubert vuelve a demostrar su gran versatilidad, aunque nadie le gana en las partes cómicas. Pep Ambrós sigue demostrando papel a papel que es uno de los grandes actores de su generación. Mientras que Pol López repite sabiduría escénica y resuelve notablemente a medio camino entre la ternura y la rabia su papel. (···) Se agradece ver una platea tan llena de jóvenes atentos a todo lo que acontece en escena. Esta versión consigue lo que muy pocas: atraer tanto a un público joven como a uno más crecido. (···) Si te has perdido la ocasión de gran disfrute, estarán en octubre al Lliure de Gràcia. Bravo!”
Elisa Díez (Butaques i somnis)

“Carrió nos hace reflexionar con la puesta en escena de la obra acerca del alcance de las victorias, de los precios a pagar, de lo que significa vencer en un mundo que abomina de la derrota (incluso hoy día) (···) Interesantes reflexiones de fondo, como lo es la puesta en escena del texto. Carrió alterna la comicidad de los personajes tabernarios o la del capitán Fluellen, con esa altanería y actitud pagada de sí misma que mueve a risa, con el dramatismo de Enrique en soledad o deseando ardientemente el triunfo, y que le lleva a amenazar con la destrucción de Harfleur y la violación y muerte de sus habitantes, o con dejarse llevar por la furia y ordenar la ejecución de los prisioneros franceses como represalia por la muerte de los pajes ingleses en Agincourt. Están muy bien logrados algunos personajes: el citado Rey de Francia, alejado del patetismo y debilidad con la que suele presentársele, y que interpreta la misma actriz, Mima Riera, que interpreta a lord Scroop, o el juego que da Pistol, todo exceso en sí mismo, y que encarna David Verdaguer. (···) Buen trabajo de todo el plantel de actores, desdoblándose algunos de ellos en dos papeles: Pep Ambròs como el sibilino arzobispo de Canterbury y el belicista Delfín francés; Laura Aubert como la punk Nell y el paródico Fluellen; Paula Blanco como una contenida Montjoy; Albert Prat pasando del ruidoso Bardolf al ansioso Westmorland (velado duque de York); Javier Beltrán como un duque de Exeter y (otra licencia) primo del rey, todo él dignidad y poder; María Rodríguez como el muchacho paje, personificación de esos soldados anónimos que combatieron en Agincourt; Arnau Vallvé (batería de la banda Manel) aportando una música que combina bien con el aire trash que en ocasiones Carrió aporta a la obra en cuanto a vestuario y puesta en escena; y, cómo no, un Pol López como Enrique V, un personaje que llena y dota de especial energía (haciéndote olvidar durante la función al que interpretaba Kenneth Brangh). Está de más recomendar esta obra de teatro y en esa “O de madera” tan sencilla y al mismo tiempo tan íntima, con el público tan cerca de los actores. Y probablemente estaréis moviendo la cabeza pensando “ya está éste otra vez con lo mismo”), pero hacedme caso, barceloneses, y acudid al Teatre Lliure antes de que acabe octubre (o los que estéis cerca de las ciudades que albergarán la gira de noviembre). Porque un Shakespeare, moderno pero clásico, poliédrico como siempre ha sido el Bardo, no se puede dejar a un lado…
Oscar González (Res Publica Restituta)