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Es Noticia / Dossier de Prensa / 23/06/2021

Un enemic del poble

La premsa ha dit 

“La versión de Juan Mayorga (compartida con Del Arco) cumple con su objetivo: resituar en un contexto contemporáneo a cada uno de los personajes escritos hace más de un siglo y comprobar que sus motivaciones generan conflictos recognoscibles para cualquier espectador. Las interpretaciones son, con alguna excepción, excelentes. Interesante el matiz que aporta Pere Arquillué a su Stockmann: la firmeza en las propias convicciones también se aprende. Sólo un contundente ataque provoca que sus dudas y debilidades queden superadas."
Juan Carlos Olivares (El Punt Avui)


“Al simbolismo escenográfico –con una tendencia monocromática que recuerda a algunos diseños de Fernand Léger– se añaden un par o tres canciones (···) para acabar de romper con cualquier estética demasiado academicista. Mayorga y Del Arco, atentos a las interioridades de la política del país, llegan a la conclusión que hay que potenciar al máximo la lección moral que contiene Un enemic del poble. Aunque deban desfigurar el canto a la verdad de Thomas Stockmann, un Pere Arquillué desbordante de pasión; aunque la rivalidad con su hermano Peter, formidable Roger Casamajor, el alcalde de la ciudad del balneario, llegue al borde del fraticidio; aunque Hovstad (Pablo Derqui), el director de La Veu del Poble, exhiba un cinismo desmedido; aunque tengan que inventar al personaje de Aslak (Jordi Martínez) para redondear el siniestro complot contra el doctor que sabe lo contaminadas que están las aguas del balneario... Aunque sea para iluminar el máximo grado de corrupción al que han llegado las fuerzas vivas del municipio y garantizar la claridad y profundidad del discurso de Stockmann. (···) La dirección y adaptación optaron por un montaje populista, que no rehuye el polémico aristocratismo –aristocracia del talento y de las cualidades morales– que propuso Ibsen, expuesto aquí en una pueril asamblea entre los espectadores. Con todo, un vibrante didactismo, muy bien interpretado.”
Joan Anton Benach (La Vanguardia)


“La obra de Ibsen, del 1882, tiene una inquietante vigencia. (···) Se considera que (tan influente como fue y puede ser rastreada en el modernismo catalán) avisa de los peligros de la democracia como tiranía de una mayoría que, convertida en masa, puede ser  facilmente manipulada. Pero también que el discurso de Stockmann, que defiende la aristocracia moral de los individuos libres capaces de enfrentarse a todo el mundo por decir la verdad, tiene su pendiente peligrosa. Tal vez sí. Sin embargo, escondido por las formas democráticas, se ha instalado el fascismo más o menos invisible de la conveniencia por la que se consienten todo tipo de equivalentes de balnearios podridos como posibilidad de enriquecimiento (de unos más que otros, pero con la idea común de pillar algo) que va destruyendo el mundo. Inquietantemente vigente. Así es.”
Imma Merino (Avui)
"Mayorga y del Arco actualizan el léxico ibseniano para el siglo XXI y mantienen incólume su mensaje: la verdad revolucionaria contra la partitocracia y la pornografía mediática. (···) Puestos de trabajo, inversiones, infraestructuras... El tramposo vocabulario de los intereses creados trufa el alegato ibseniano para 2014. Frente a todos, el doctor Thomas Stockmann (Pere Arquillué, trágico y memorable)."
Sergi Doria (ABC)