TRAÏCIÓ
de HAROLD PINTER
direcció CARLES ALFARO
 
 

sala fabià puigserver de l'11 de març al 12 d’abril

 
la crítica ha dit...
 

Del espléndido espectáculo que Carles Alfaro ha hecho con la obra de Pinter me parece destacable la estructura laberíntica de la escenografía situada en el centro de la sala principal del Lliure. Zigzaguean los intérpretes entre módulos bien dispuestos, los cuales, al tiempo que ilustran los lugares de la acción, sugieren la complejidad de la pieza. Insisto: la del Lliure es una excelente propuesta teatral, muy recomendable. (...) Junto al referido acierto formal, hay que destacar la actuación de Francesc Orella, inmejorable, manejando el personaje de Robert con autoridad sin fisuras.

Joan-Anton Benach (La Vanguardia)

 
 

La subtil ironia dels diàlegs i les situacions xocants que viuen aquests triomfadors intel·lectuals queda ben patent en el muntatge. Vicenta Ndongo –perfecta tant a l’hora d’escenificar la passió com el distanciament– firma un dels seus millors treballs. Els seus dos companys de repartiment no es queden enrere i exhibeixen la talla interpretativa que exigeix una tragicomèdia que mostra com poques ho fan el cínic llenguatge de la traïció.

César López Rosell (El Periódico)

 
 
Con ritmo, con tensión, con humor, con verdad. Hay un inteligente aprovechamiento de la sala grande. (...) el dispositivo, metafóricamente laberíntico, logra crear con eficacia los diversos espacios de la acción y permite, otra buena idea, que en los duos esté siempre presente (lejano, en la sombra) el tercero en discordia, sea mujer, marido o amante. (...) Vicenta Ndongo sirve con naturalidad y fuerza uno de los personajes más complejos de su carrera. (...) Francesc Orella está igualmente superlativo como Robert. (...) A Francesc Garrido le toca el rol más espinoso. (...) Parece secretamente concebido como un personaje cómico: el ultimo en enterarse de todo. (...) Quizás el concepto de su interpretación está basado en la naturaleza desmesuradamente “teatral” del personaje y así lleva a cabo su escena de seducción, casi como Crumb jugando a Ricardo III: acaba convenciendo pero un poco más de contención no vendría mal.
Marcos Ordóñez (El País – Babelia)
 
 

L’aposta d’Alfaro destaca per l’escenografia, imponent, entre el laberint i la runa, expressió de l’estat dels personatges: l’acurada il·luminació i la força de l’espai sonor marcat per l’impacte, dur com el text, d’una pilota d’esquaix. (...) Alfaro ofereix una direcció d’actors encertada de moviments i espais dels intèrprets.

Teresa Ferré (El Punt)